
Actualmente, los observatorios terrestres cuentan con una amplia gama de instrumentos capaces de estudiar la superficie del Sol en los rangos visible e infrarrojo. Sin embargo, no es posible combinar estas observaciones con las del ultravioleta cercano, que cubre longitudes de onda de 400 a 200 nanómetros, ni mantenerlas durante largos periodos debido a las turbulencias de la atmósfera terrestre. En este contexto, la misión Sunrise III, en la que colabora el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), “se ha convertido en el primer observatorio en obtener datos espectropolarimétricos de
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